Desde sus inicios el español es
una lengua producto de migraciones. De la romanización y posteriormente la
latinización en la península ibérica surgen las llamados lenguas romances, de
ahí surge nuestro castellano, el que producto de una nueva inmigración en el
siglo VIII en la península, es decir, de la invasión musulmana, experimenta una
fuerte influencia léxica del árabe, es por eso que en el español actual
encontremos vocablos como como álgebra, almohada, almirante
(donde al- es artículo), aceite, o ajedrez, que provienen
del árabe.
Ahh pero no contábamos con la
Conquista con la que a medida que se expandía el imperio español también se iba
expandiendo el español a través de los virreinatos (Perú, Nueva España, Nueva
Granada, Río de la Plata, Filipina, Guam, Islas Marianas y las Carolinas). Pero
en nuestros días el idioma español tiene sus propias características dependiendo
del país o región de América. De ahí que ahora se hable del “español de
Nicaragua”, el “español de Costa Rica”, el “español de Colombia”, etc.
Les dejo un mapa para que nos
demos una idea de la conquista lingüística en nuestra América.
Pero volviendo al tema de la migración
y su influencia con el lenguaje, que de hecho es un tema demasiado extenso, voy
a limitarme a algunas características del intercambio lingüístico y fonético, sobre
todo, entre los inmigrantes nicaragüenses en el vecino país Costa Rica.
Y
digo “intercambio” porque aunque no lo queramos aceptar siempre hay un intercambio,
ya sea cultural, culinario, y por supuesto lingüístico. Lo más relevante lo
vemos en lo fonético. Rápidamente nos damos cuenta que un nica estuvo en Costa
Rica, porque lamentablemente pierde su acento natural y adquiere el del país extranjero.
La
fonética del español de Costa Rica tiene sus propias particularidades: pronuncian
la "rr" no como un trino alveolar, como se hace en la mayoría
de las regiones de habla española, sino como una consonante aproximante; la pronunciación
de la "r" fricativa y sorda (sin vibración de las cuerdas vocales).
Esta ocurre espontáneamente, en cualquier posición de la palabra y afecta tanto
a la "r" trinante como a la simple. Esta variante convive con la
primera y ocurre más comúnmente en el grupo "tr". En el habla culta
es menos común; la "s" implosiva en casi todo el país, posición
contraria al resto de Centroamérica donde muchas veces estas se omiten, en
Costa Rica más bien se hace un énfasis en las mismas a la hora de pronunciarlas.*
Muy
al contrario del español de Nicaragua, en donde nuestra característica principal
fonética es la aspiración de la /s/ post vocálica como en muchas regiones de
España e Hispanoamérica.
De
manera que de repente escuchamos a nuestros nicas hablando “muy silbadito” y
pronunciando la “r” fricativa. Y ni hablar de los regionalismos que
intercambian, llegando a un punto en que algunos vocablos ya no se sabe si son
nicaraguanismos o costarriqueñismos.
El
nicaragüense habla rápido, es extrovertido, gesticula mucho al hablar. Al llegar
de Costa Rica habla más pausado y tiene ese acento nada nica que lo delata,
habla con diminutivos “illo, illa, ito, ico,”, como chiquillo, cosilla. Ya le
dicen a los chigüines “chiquitos”, y para cualquier frase o enunciado inician
con la muletilla “mae”. Le preguntás cómo estás y responde “pura vida”, en
lugar de decir cualquier otro regionalismo nica equivalente (súper, diaca,
diaverga, diacachimba, salvaje, fiera).
Aunque
comprendo que para muchos compatriotas que emigran a Costa Rica en busca de
trabajo y mejores condiciones de vida es hasta necesaria la asimilación del
acento tico, para mí, opinión muy personal, me choca, me repugna escuchar a un
nica hablando con ese acento, y no porque el acento me desagrade, sino porque
es una forma muy tonta de perder identidad. Al menos en territorio nicaragüense
deberían evitar dicho acento.
Los
nicaragüenses tenemos nuestro propio acento y es algo de lo que deberíamos estar
orgullosos. Orgullosos de usar el voseo en lugar del tuteo, orgullosos de
nuestras frases y diptongaciones. Tenemos demasiada riqueza cultural, lingüística
y gastronómica como para sentirnos inferiores. Ya que al adaptar costumbres y
acentos extranjeros estamos siendo inferiores.
*Referencia: Wikipedia
1 comentarios:
Y si, es algo que siempre me ha llamado la atención, personas que van 3 o 4 meses fuera de Nicaragua y regresan con otro acento, ya sea Tico, Colombiano o cualquier otro.
El punto no es que caiga mal el otro acento, el punto es que como nacionales se debe conservar la identidad y no perder nuestro acento y forma de hablar :)
Publicar un comentario en la entrada